10 de junio de 2006

Hace más ....

Hace más de cinco días que no escribo, quizás debe ser el exceso de preocupaciones, que cualquier ser tiene en su cabeza, quizás el no por respuesta, quizás exceso de críticas, quizás el saberse uno capacitado, y los demás le "incapaciten".

A veces, en multitud de ocasiones, hace falta que alguien nos diga, "tú vales",si he de escribir con franqueza, no lo encontré... Encontré en esta travesía, seres humanos de una calidad excepcional, pero no encontré a la ser que se me ponga enfrente y me diga "tú vales".

No sé si por mi carácter, ciertamente gatuno, no por felino, si no que no siempre estamos dispuestos a las palabras de aliento, estamos dispuestos a esas palabras cuando realmente lo necesitamos, merecemos, y no como una forma "pseudo diplomática" de quedar bien (que no cuesta un carajo). Es más soy gato y confieso practicar cierta religión, no me gusta que me etiqueten, no me gustan las personas con forma de regalo con lacito que cuando abres ese envoltorio te llevas una mala sorpresa. Odio profundamente la hipocresía. Será porque vivimos en un mundo pleno de semejantes.

Me encontré con que en demasiadas ocasiones, la incomprensión hizo mella, aunque bien es verdad que como gato (debo tener cara de buen jugador de pocker). La desmotivación hizo su trabajo; y no me puedo olvidar nunca del "ninguneo", de muchas personas de mi entorno, hacia mí.

A eso yo le llamo "envidia" y "falta de comprensión", aunque tenerme envidia es de "conjura de necios", y no saber comprenderme, es de "lerdos mentales", pero a lo mejor es la visión deformada que tiene uno mismo de su personalidad.

Esta mañana muy temprano, un amigo, de los que un gato conoce por casualidad, y que forma parte de este rincón y de la memoria, me dió un gran tirón de orejas. A él le consta aunque esté en el Norte de este mi país, que siempre conversó conmigo, siempre tuvo la contestación de una sonrisa, pero él entiende ahora por donde estoy pasando. Y no se lo recomiendo a nadie.

Gracias, Faraón, por jalarme de las orejas. Sabes que soy gato, que no soy liebre, y que aunque me sigues desde el principio de esta aventura en la red, ya hace más de 10 meses, nunca entendiste el porqué, y el para qué, yo era así. Tus palabras eran "me relaja leerte" y me consta que a tí te relaja, hay alguno que necesita vitaminas por la mañana temprano, con una ración de lectura, otros trasnochan desde el otro lado del charco, solo porque saben de que va todo esto, así me perciben.

Cosa que agradezco, porque nunca en mi vida pensé que mis palabras gatunas, a veces con ironía, a veces con sarcasmo, otras con enfado, llegasen a tanto lugares y tan dispares.

Me alegra saber que lo entendiste, no creas que todo el mundo tiene esa capacidad. Siempre somos muy mal pensados, siempre (generalizo) pensamos que cuando a un ser le inunda la melancolía, hasta un punto tristeza, lo hace notar, en mi caso contándolo, siempre están las "buenas interpretaciones" quiere llamar la atención (no te ofendas Faraón contigo no va el cuento). En otros casos ignorando semejantes lindezas que me llegan en directo, de seres que dicen ser amigos, al menos uno de vez en cuando está tranquilo, pone el botón de encendido y apagado, cara de inteligente, y el cerebro en blanco, sé que no es manera de quedar bien, pero relaja un montón.


Con lo cual pido excusas, soy gato, pero me enseñaron educación, y además la practico, jamás ninguneé a nadie, jamás omití a nadie, jamás negué mi pata a nadie. Pero la contrapartida de todo ello, es que tengo muchos amigos a traves de la Red, pero en la vida real, no tengo amigos físicos.


Se siente, sé que algunos de esos amigos se molestarán, nadie dijo que las "verdades no ofendieran", pero prefiero ser gato honesto, que ser "difama que algo queda". El rencor no entra en mi forma de vida, aunque de much@s si. Lo siento por ellos, ya que junto con la envidia, es la peor enfermedad de un ser.

Y siempre Faraón, ténlo en cuenta "no soy gato, por liebre", soy simplemente un gato, a veces hogareño, y en la mayoría callejero, me encanta, que me digan lo que sucede a mi alrededor, en la calle donde el mundo es hostil en la mayoría de las ocasiones, para que me cuenten cuentos de hadas, no sirvo.


Keops, lo dicho, tú Faraón, yo gato callejero. La diferencia es obvia. Aunque posiblemente no haya tanta diferencia entre un Faraón de Galiza y un Gato ciudadano del mundo.

1 miaus!:

Anónimo dijo...

¿Que hace un gato poeta desperdiciando su inspiración y talento en escribirle a un mísero Faraón que tiene su alma allende los mares, en vez de estar redactando esa magnífica obra con la que presentarte al Nóbel......?
Porque si no la escribes, mi niña, es para darte de latigazos o mandarte directamente a los cocodrilos......por menospreciar ese don que los Dioses te han dado y que tanto te envidio, insanamente, que conste en acta....